Conferencia: Una Mirada al Designio Divino Sobre el Matrimonio y la Familia PDF Imprimir Correo electrónico

El pasado martes 16 de noviembre, tuvimos el agrado de tener como expositor al profesor Gilfredo Marengo, del Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, quien tuvo a su cargo la conferencia “Una mirada al designio divino sobre el Matrimonio y la Familia”; evento organizado por el Instituto para el Matrimonio y la Familia conjuntamente con el Centro de Pensamiento Social Catolico.

En esta nota ponemos a su disposición fragmentos de la conferencia, el texto completo puede ser solicitado en la oficina del Centro de Pensamiento Social Catolico o contáctenos en: www.ucsp.edu.pe/cpsc

Gilfredo Marengo  –.

 “Es un hecho conocido que Juan Pablo II ya desde que era joven sacerdote y obispo dedicó  gran atención al amor humano y por tanto al matrimonio y a la familia. Como papa lo hizo dedicando al mismo las audiencias públicas de los primeros años de su pontificado… En el amplio período de su pontificado, el interés por los temas del amor humano, del matrimonio y de la familia ha encontrado un lugar (locus) privilegiado, y no sólo en las célebres catequesis de los miércoles, realizadas desde setiembre de 1979 a noviembre de 1984.

El autor ha tenido el cuidado de colocar los temas en el contexto de un importante evento eclesial (el Sínodo sobre la Familia en 1980) y de la Encíclica Humanae Vitae (1968) de Pablo VI…La Encíclica es clave y constituye un decisivo punto de partida para recoger las intenciones y las perspectivas con las cuales todo el proyecto de las catequesis fue elaborado. En este sentido, es importante notar que las referencias al documento de Pablo VI son colocadas en posiciones “estratégicas”, donde aparece la intención de declarar explícitamente los motivos inspiradores del entero corpus. La primera cita directa de la Humanae Vitae, la coloca Juan Pablo II en la catequesis que cierra un primer desarrollo de reflexiones. En ella se evidencia la convicción de que dichos temas –el amor, el matrimonio y la familia- son parte esencial de la preocupación contemporánea. Al mismo tiempo y apoyándose en la autoridad del magisterio de Pablo VI, el Papa polaco justifica la necesidad no sólo de una respuesta puntual a tales problemáticas, sino sobre todo insiste en la exigencia de un amplio panorama de antropología teológica, articulada al tema de la “teología del cuerpo” para ofrecer una “visión integral del hombre”.

En la etapa final de las catequesis, Juan Pablo II reivindica con gran fuerza la bondad y la positividad de las enseñanzas de la Humanae Vitae, él se coloca en un horizonte amplio, marcado a partir de una apasionada cercanía y apertura a la existencia de cada hombre, atento a  mostrar que tal apertura es el camino con el cual es posible descubrir las razones por las cuales sólo Jesucristo se propone como la adecuada comprensión y cumplimiento de cada persona humana.
Juan Pablo II ha indicado más de una vez en los temas referentes al amor humano, que existe un espacio en el cual el presente histórico juega lo que él llamaba la contención o batalla sobre lo humano. Había entonces en la elección del Papa polaco la síntesis de una singular sensibilidad personal y un juicio que podemos indicar como los signos de los tiempos, o mejor aún: una sensibilidad que le permitió acoger en modo original “ese” signo de los tiempos. Por ello la elección del tema de las catequesis desde 1979 a 1984, que se deben entender a partir de una lectura en ese contexto en el que está en juego, en el fondo, la concepción misma de lo humano. La reconstrucción del ámbito eclesial en el cual éstas se colocan, están libres de interpretaciones parciales del ser humano, ya que se encuentran en perfecta sintonía con del Vaticano II y las enseñanzas de Pablo VI. Los años transcurridos desde septiembre de 1979 muestran cómo para la vida del hombre y para la misión de la Iglesia, el tema del amor, del matrimonio y de la familia son objetivamente un lugar ineludible y un gran reto…”

Los elementos que se desarrollan en el texto completo permiten recoger el valor y la originalidad de la reflexión realizada por Juan Pablo II, así como una mejor comprensión del amor humano, del matrimonio y de la familia. La reflexión que se hace sobre el amor, parece capaz de interpretar los casos de la experiencia humana elemental.  “La experiencia del amor es,  aquella que de manera simple y reconocible, propone al hombre la ineludible forma dramática de su existencia corpórea y espiritual y pone en juego todos los factores constitutivos como la razón, el instinto, los afectos y la libertad.”