La identidad cultural arequipeña como camino de la identidad nacional peruana
Eusebio Quiroz Paz-Soldán

La maciza expresión histórica y cultural que nos ofrece arequipa como realidad específica y a la vez como signo interpretativo sugerente de la realidad nacional, ofrece innumerables flancos para desarrollar un conjunto de análisis, estudios e investigaciones muy profundas que constituirían materia digna de un artículo como este. De más está decir que la materia es abrumadoramente grande y que no pretendemos agotarla en un ensayo de las presentes dimensiones.

Arequipa no solo es una ciudad con fisonomía original, sino una ciudad donde se ha producido una admirable síntesis cultural entre lo español y lo andino dentro de una comunidad regional de alguna manera aislada del conjunto del Perú colonial. Arequipa, quizá como el resto del país, es realidad de contrastes, lo hemos leído en los brillantes discursos del historiador Francisco Mostajo, cuando nos ha dicho que los polos del conocimiento del Derecho y de la lucha ciudadana se producen entre la universidad por un lado, y el taller artesanal por el otro. Ciudad donde las personas se persignan antes de salir al combate, y donde junto con las primeras letras se aprende a apilar sillares para hacer barricadas y donde se distingue el sonido de las campanas para establecer si se exige al pueblo que acuda a la Plaza de Armas, donde el orador toma por cátedra la base de los arcos de la Catedral e inflama al pueblo con su discurso en el que clama por el respeto a la Ley y a la Constitución.

Ciudad democrática y republicana por excelencia, en cuya picantería se encuentran a la hora del jayari, el letrado con el picapedrero y donde cuando la sombra de la tarde cae, una mano diestra arranca hermosos lamentos de una guitarra, repitiendo los versos de un yaraví de Mariano Melgar que el pueblo ha hecho suyo. Ciudad de contrastes verdaderos, cuyas calles urbanas terminan en “rondas”, donde rumorosa el agua de la acequia refleja también la paciente cabellera del sauce centinela en medio del silencio de la tarde cuando se tornasolan los trigales y se adormecen los caminos. (...)

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Publicado en Persona y Cultura, n. 4, año 4, p. 57-75.

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Reflexiones sobre la identidad nacional
José Agustín de la Puente y Candamo